Las nuevas exigencias, en materia de educación, de jóvenes y adultos no sólo se deben al gran número de personas a las que se destina, sino a la necesidad, cada vez más patente, de que en esta educación se mejoren los rendimientos, y sus repercusiones sean más dinámicas, más competentes, masivas y eficaces.
Por una parte, los diversos destinatarios requieren de nuevas modalidades de enseñanza-aprendizaje y por otra, de nuevos enfoques y métodos que les permitan acceder al conocimiento de forma más rápida y efectiva, de acuerdo con sus motivaciones, intereses y necesidades, sin olvidar que la prioridad de estos beneficiarios, en su gran mayoría, es la de garantizar la supervivencia propia y la de sus familiares.
Asimismo, es evidente que para satisfacer las exigencias de las personas jóvenes y adultas, que no conocen de las letras, ha de recurrirse a medidas especiales para que la alfabetización llegue de modo interesante y provechoso para la vida.
A la alfabetización debe dársele un lugar prioritario dentro de la educación de jóvenes y adultos, pues uno de sus objetivos principales es el de proporcionar a la población, que no pudo asistir a la escuela, o desertó de ella muy tempranamente, las habilidades inherentes a la lecto-escritura. De hecho, la población analfabeta se convierte en un potencial significativo de la educación de jóvenes y adultos.
El analfabetismo es un fenómeno que no afecta de forma homogénea a los países y poblaciones. Por diversas razones de desarrollo educacional y de situaciones políticas, sociales, económicas, étnicas, geográficas y de otra índole, incide más fuerte en determinados países, sectores o grupos poblacionales que en otros. A modo de ejemplo, pudiera analizarse el estancamiento o poco desarrollo, a causa del analfabetismo, que presentan algunas poblaciones indígenas.
Es por ello que podemos afirmar que la alfabetización constituye la base de la educación de jóvenes y adultos, dentro de una perspectiva de desarrollo posterior y como una etapa de iniciación del aprendizaje sistemático. Esto no significa que se vea la alfabetización como un fin en sí misma, sino como el ascenso a la cultura general, al conocimiento de la lecto-escritura. Es un instrumento ineludible para la interacción humana en la sociedad moderna.
La alfabetización debe convertirse en vía de acceso a la igualdad plena, a la información y al desarrollo de las potencialidades de los seres humanos en la búsqueda de explicaciones al mundo en que viven, para contribuir a transformarlo.
El término analfabeto o analfabeta es utilizado con un cierto tono despectivo o como sinónimo de ignorante e inculto. Desde la praxis, en diferentes países caribeños, africanos y latinoamericanos, y por el contacto directo con analfabetos en los lugares donde viven, esta son personas con dominio de la expresión oral, de su lengua materna, que conversan con gracia y naturalidad, aunque utilicen sin corrección alguna palabra, pero lo hacen con propiedad. Poseen conocimientos del cálculo aritmético y del comportamiento de la naturaleza, tienen habilidades y valores desarrollados a lo largo de sus vidas. Se impone que se les asuma como seres humanos inteligentes, conscientes, con intereses, sentimientos, experiencias significativas, formas específicas de actuación. La única diferencia con respecto a la población letrada es que su fuente de conocimientos ha sido la vida y no la escuela.
Acudiremos a la palabra analfabeto porque es la que de modo general se utiliza en el mundo, pero considerándolos como seres humanos con saberes, y no siempre responsables de sus carencias cognitivas de la lecto-escritura.
Desde esta perspectiva de análisis, el analfabeto es un ser disciplinado, capaz de aprender y enseñar, de educarse y educar, y de aportar al proceso alfabetizador.
Una persona alfabetizada es aquella que es capaz de comunicarse por escrito de forma sencilla, lee lo que a su paso aparece o lo que sea de su interés y, además, lo interioriza. Sus reacciones o respuestas están en correspondencia con el acto de leer o de escribir.
Alfabetizar a personas jóvenes y adultas es una actividad compleja que exige esfuerzo y capacidad, en la que resulta imprescindible que los contenidos se vinculen con sus motivaciones, necesidades e intereses, para que alcancen un valor significativo.
Mediante el uso de la televisión es factible obtener los objetivos antes mencionados y convertirlos en soportes esenciales de la motivación de los usuarios y del proceso albafetizador. De lo que se trata es de conjugar el aspecto técnico-metodológico y las voluntades políticas, financieras, de las sociedades civiles y militares de los participantes, que es como llamamos en el método a los que desconocen la lecto-escritura, y de toda la sociedad. Sostienen a estos programas alfabetizadores dos aspectos estrechamente relacionados: el pedagógico y el social.
Con la voluntad de contribuir al desarrollo de sociedades y pueblos alfabetizados en el mundo, y con el propósito de continuar apoyando los principios declarados en el Marco de Acción de Dakar, Educación para Todos, en Cuba se ha trabajado con intensidad desde el año 1999, en la implementación de la alfabetización en programas que pueden no sólo reducir significativamente los índices de analfabetismo, sino ocasionar un impacto transformador en la sociedad contemporánea.
Cuba pone al servicio de quienes lo necesiten y soliciten este método. Con la aplicación de la televisión ha quedado demostrado que es posible erradicar el analfabetismo, sobre todo, si se encara como una tarea educativa de toda la sociedad.
Leonela Inés Relys Díaz.
METODOLOGÍA
1. PRESENTACIÓN
Creado por la profesora cubana Leonela Relys es un método que va desde lo conocido (los números) hacia lo desconocido (las letras) y fundamentado en la experiencia. Es un método integrador que tiene tres etapas: adiestramiento, enseñanza de lecto-escritura y consolidación. Cada clase tiene un carácter global por lo que se recomienda que los participantes la observen primero en su totalidad. El soporte esencial de la enseñanza de la lecto escritura es el medio audiovisual que se compagina con la cartilla. La cartilla sigue la ruta de tres logotipos: oído-ojo (escuchar ver) oído -libro (escuchar leer) oído-lápiz (escuchar escribir).
2. METODOLOGÍA BÁSICA.
El analfabetismo es un fenómeno social complejo y multifactorial, que para abordarlo requiere de un análisis de sus profundas dimensiones sociales.
Este método trata la problemática del analfabetismo de forma amplia, sin reducirlo tan solo al aspecto educativo. Se trata de ir a su dimensión social, buscando que los participantes aprendan, además de a leer y escribir, a ser capaces de comprender y contribuir a la transformación del contexto en el que viven; así como descubrir su propia identidad valorándose en el orden personal.
En concreto, la particularidad de este método se basa en el aprendizaje de la lectoescritura asociando los números (como punto de partida y signos mas universales y generalmente conocidos por todos/as) con las letras (desconocidas para nuestros participantes); convirtiéndose así en un método alfanumérico.
Se trata de un método mixto (global compuesto), con el que aprovechamos lo positivo de otros métodos (sintéticos y analíticos) y logramos aportes metodológicos al vincularlo con los números.
3. ETAPAS.
El método “Yo, si puedo” consta de 65 videoclases, que se engloban en las siguientes etapas:
3.1) Adiestramiento.
Adiestrar es practicar, entrenar, guiar, es preparar para algo, en este caso, para aprender a leer y escribir.
Comprende las 10 primeras clases. En las 5 primeras, aparte de familiarizar a los participantes con el método, se trabaja la estimulación de la expresión oral y de las habilidades psicomotoras. Las 5 restantes están dirigidas al estudio de las vocales, utilizando la repetición como base fundamental para la consolidación del aprendizaje.
3.2) Aprendizaje.
Comprende 42 clases. En las primeras 23 clases se aprende cada día una nueva letra o fonema de acuerdo con la frecuencia de su uso en el lenguaje. A cada letra le corresponde un número. En las 19 restantes se van introduciendo las dificultades que se presentan en nuestro idioma. Ejm: Combinación de ce-ci, güe-güi Uso de la r en sonidos fuertes y suaves.
Ubicación del alfabetizando en un número que conoce acompañado de una letra que desconoce. Reconocer una figura fácil y debajo, la palabra objeto de estudio.
Siempre se sigue la siguiente metodología:
- Presentación de una idea u oración.
- Extraer la palabra clave.
- Palabra clave se divide en sílabas.
- Combinaciones normales e inversas.
- Producción verbal de nuevas palabras e ideas.
Cuando los iletrados dominen todas las grafías, se va introduciendo, paulatinamente, la letra cursiva, el cual es uno de los objetivos de la post-alfabetización
3.3) Consolidación.
Se dedican las 13 últimas clases. En ellas se fijan los conocimientos, se asegura lo que cada determinado tiempo se ha enseñado, verificando hasta que punto se ha aprendido bien:
- Consolidar las dificultades de las grafías a modo de juego o entretenimiento. Ej. clase número 14.
- Desarrollar la escritura y lectura inteligente a un nivel muy elemental. El iletrado debe organizar palabras hasta lograr que estas tengan un sentido lógico.
- Con diferentes imágenes, decir el nombre y escribirlo, mediante el auxilio de los números y localizando las letras en el recuadro de la página de que se trate.
El papel del facilitador deberá dirigirse hacia aquellos conocimientos que requieran de algún tipo de explicación solicitada por los alfabetizandos y al reforzamiento de los diferentes ejercicios de escritura.
En cada una de estas etapas es fundamental el proceso de evaluación, el cual debe ser continuo, desde el comienzo de captación de los participantes hasta el último día.
En una evaluación inicial procederemos a la clasificación de nuestros participantes.
Durante todo el proceso, el facilitador realizará una serie de evaluaciones sistemáticas para comprobar el afianzamiento de los conocimientos.
Concluiremos con una evaluación final, donde fundamentalmente, a través de la redacción de una carta, veremos en que medida los participantes son capaces de expresar sus ideas con coherencia y con una caligrafía legible.
4. ENCUENTRO PRESENCIAL.
Es imprescindible que cada facilitador conozca muy bien a cada uno de sus participantes y tenga claro en que se les debe ayudar. En el primer encuentro, el facilitador realizará una clasificación de sus participantes en:
Iletrados puros: Personas que nunca han asistido a la escuela.
Semi-iletrados: Los que en algún momento asistieron a la escuela, reconocen las letras y saben escribir algunas palabras.
Iletrados especiales: Personas con necesidades educativas especiales, principalmente motoras.
A lo largo del resto de los encuentros presenciales, el facilitador realiza múltiples tareas: resuelve dudas, hace evaluaciones, favorece la retroalimentación, atiende las diferencias individuales de sus participantes. Además estimulara el incremento de la autoestima, reconociendo los avances de todos sus participantes.
4.1Los Encuentros Presenciales:
- Utilizar los primeros cinco minutos del encuentro para motivar a los participantes, controlar la asistencia y conocer las dificultades que puedan haber presentado en el aprendizaje o en su vida personal.
- 30 minutos de clase televisiva, posteriormente 15 minutos para el intercambio activo.
- 10 minutos de receso o cambio de actividad.
- 30 minutos de la próxima clase y 15 minutos para intercambio y análisis.
- De ser posible se utilizará alguna sesión para un Sábado o Domingo, para realizar repasos o consolidar los contenidos a una clase televisiva en específico. Esta sesión debe ser previamente coordinada con los participantes.
- El facilitador no debe pasar a un nuevo ejercicio sin comprobar que sus alfabetizandos dominen el anterior.
- Es necesario que el facilitador observe y estudie las clases previamente, con la finalidad que sea capaz de establecer adecuadas relaciones entre éstas y el encuentro presencial, así como copiar algunos ejercicios de la clase.
4.2 El facilitador
Es el alma de la clase. Cualquier método que se aplique va a necesitar siempre de álguien que personalice el proceso de enseñanza y traslade confianza a los iletrados. Esa persona es la que se encarga de retomar y ejercitar los conocimientos ofrecidos en la clase televisiva. Tiene, además, la función de hacer el trabajo personalizado con los diferentes grupos de iletrados, que no aprenden al mismo ritmo y no tienen igual base.
5. CARTILLA.
La cartilla lleva por nombre “Yo, si puedo”, se trata de un formato sencillo y fácil de utilizar; donde los participantes pueden practicar lo aprendido.
Presenta en cada página 5 letras con una figura que representa la palabra clave y al final se incluyen las combinaciones silábicas más complejas.
Presenta el mismo formato en cada una de sus páginas y está concebida estableciendo un vínculo entre los números y las letras, de manera que el alfabetizando establezca un proceso de asociación entre lo conocido (los números) y lo desconocido (las letras)
En la Cartilla se le ha otorgado a cada una de las letras un número:
- A la “a” se le ha otorgado el número 1.
- A la “e”, el número 2.
- A la “i”, el número 3.
- A la “o”, el número 4.
- A la “u”, el número 5.
- A la “l”, el número 6.
- A la “r” (suave y fuerte) el número 7.
- A la “f”, el número 8.
- A la “m”, el número 9.
- A la “c”, el número 10.
- A la “p”, el número 11.
- A la “t”, el número 12.
- A la “v”, el número 13.
- A la “s”, el número 14.
- A la “n”, el número 15.
- A la “rr” (por una cuestión metodológica), el 16.
- A la “q”, el número 17.
- A la “y”, el número 18.
- A la “d”, el número 19.
- A la “b”, el número 20.
- A la “h”, el número 21.
- A la “ñ”, el número 22.
- A la “ch”, el número 23.
- A la “j”, el número 24.
- A la “x”, el número 25.
- A la “ll”, el número 26.
- A la “z”, el número 27.
- A la “g”, el número 28.
- A la “k”, el número 29.
- A la “w”, el número 30.
En el centro de la cartilla aparece un recuadro que tiene el objetivo de resumir las letras o fonemas estudiados, con el propósito de que los alfabetizandos puedan llenar los espacios en blanco de cualquier ejercicio que se les indique con más rapidez y facilidad.
En la última página de la Cartilla se han ubicado algunas de las combinaciones de tres letras (trilíteras) o más, también conocidas por sílabas mixtas.
Los espacios señalizados en la Cartilla con un lápiz tienen el propósito de que los alfabetizandos escriban, pero son insuficientes, por lo que deberán auxiliarse de un papel o de una libreta.
Resulta fundamental que el facilitador trabaje en los ejercicios encaminados al desarrollo de habilidades psicomotoras, previstas en las páginas para estos efectos o realizando ejercicios al aire.
6. VIDEOCLASE.
La videoclase constituye la base para hacer llegar los conocimientos a los participantes, en cada una de ellas se presenta en primer lugar un nuevo contenido, se desarrolla el mismo proponiendo ejercicios a los participantes, y se termina con la consolidación de dicho contenido.
Así, la videoclase, se convierte en el principal orientador del trabajo que deben realizar los iletrados y contribuye también a la preparación de los facilitadores.
7. VENTAJAS.
Son 65 clases grabadas en video, y está previsto metodológicamente que se desarrollen de lunes a viernes, dos horas por día, aunque admite flexibilidad en su implementación, atendiendo a las necesidades de cada comunidad.
Entre sus ventajas debemos agregar que ofrece la posibilidad de dirigirse a una mayor cantidad de iletrados al unísono, es más económico, y facilita una mejor comunicación entre la familia, la sociedad y el proceso docente. Y algo no menos importante: no requiere de una institución específica, porque se puede realizar en una casa o en cualquier lugar con condiciones técnicas para instalar el video y el televisor.
Lo novedoso del método es la utilización de las nuevas tecnologías y la asociación de números y letras.



























